Alimentos
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Leche materna
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Fórmula de inicio
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Fórmula de continuación
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VerdurasChayote, zanahoria cocida, calabaza
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FrutasPlátano, manzana, pera
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CerealesArroz, avena y maíz.(Trigo hasta los 7 meses)
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Jugos naturalesManzana, durazno, papaya(Cítricos hasta el año)
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LeguminosasFrijoles, habas, lentejas
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CarnePollo, res, jamón de pavo
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Pan, galletas, tortillas de maíz
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LácteosYogurth, queso
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Yema de huevo, cítricos, pescado, chocolate
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Dieta familiar modificada
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miércoles, 6 de agosto de 2014
¿Cómo introducir a tu bebé en la comida?
Te ofrecemos una tabla para que sepas qué alimentos introducir en la dieta de tu bebé según los meses.
¿Tu hijo tiene tics?
Para conocer si tu pequeño sufre tics, te vamos a ofrecer sus características. Sin embargo, en caso de dudas o sospechas, siempre es mejor acudir a un profesional.
- Repentina rapidez.
- Transitoriedad.
- Naturaleza circunscrita de los movimientos.
- Falta de trastornos neurológicos subyacentes.
- Reiteración.
- Desaparecen durante el sueño.
- Pueden ser reproducidos o suprimidos voluntariamente.
- Falta de ritmicidad.
- Suelen presentarse como fenómenos aislados.
- Suelen acompañar a una amplia variedad de trastornos de las emociones (obsesivos e hipocondríacos). Y a retrasos específicos del desarrollo.
Existen varios tipos de tics:
- Tics motores simples: Los más frecuentes son parpadear, sacudir el cuello, encoger o levantar los hombros y muecas faciales.
- Tics motores complejos: Oler objetos, saltar, toser, ecopraxia (imitar sin sentido los movimientos que hace otra persona).
- Tics vocales simples: Toser, carraspear, gruñir, aclarar la garganta, inspirar fuertemente aire por la nariz, soplar, etc.
- Tics vocales complejos: Consisten sobre todo en repetir palabras o frases fuera de contexto. Los más frecuentes son coprolalia (usar palabras que no son aceptables socialmente), ecolalia (repetir palabras que se acaban de oír), etc.
Los trastornos por tics se pueden distinguir tanto por la edad de inicio, como por la duración de los mismos o por la cantidad y tipos de tics que poseen. Por lo que hay que descartar entre los distintos trastornos por tics que existen:
Texto redactado por:
- Trastorno de la Tourette: Existen tics motores múltiples y al menos un tic vocal, aunque no necesariamente al mismo tiempo. Causa fuerte malestar en áreas importantes de la persona. Con una duración de más de 12 meses, sin 3 meses consecutivos libres de tics. Comienza antes de los 18 años y no es debido a efectos por sustancias o por una condición médica.
- Trastorno por tics motores o vocales crónicos: Presenta tics motores o vocales, pero no ambos. Su duración es de más de 12 meses, sin 3 meses consecutivos libres de tics. Comienza antes de los 18 años y no es debido a efectos por sustancias o por una condición médica.
- Trastorno por Tics Transitorio: Poseen tics motores y/o vocales únicos o múltiples. Su duración es de 4 semanas a 12 meses. Causa fuerte malestar en áreas importantes de la persona. Comienza antes de los 18 años y no es debido a efectos por sustancias o por una condición médica.
- Trastorno de tic no especificado: Se aplica cuando la duración es inferior a 4 semanas, la presentación de la edad es después de los 18 años o cuando la persona tiene un tic motor y uno verbal de más de un año de duración.
Texto redactado por:
María Jesús Meneses Delgado
Perenquén GPI
Perenquén GPI
lunes, 4 de agosto de 2014
El embarazo psicológico
El embarazo psicológico aunque parezca cosa de películas cómicas, es real. Suele darse en mujeres que sienten una gran necesidad de ser madres o totalmente al revés, que tiene auténtico pánico a quedarse encintas, también las que pasan por una situación difícil con presión por parte de la familia o por problemas físicos o emocionales.
Dichas mujeres pasan por los mismo estadios que en un embarazo real, incluso sin haber practica el sexo ni haber existido fecundación. Incluso al hacerse las pruebas de embarazo, da positivo debido al aumento de las hormonas del ciclo productivo en su cuerpo.
Para poder comprobar si realmente es cierto, lo más recomendable es acudir al ginecólogo y que le haga un examen, en caso de que el embarazo sea psicológico, será derivada a un psicólogo que le ayuda a pasar por ello y encontrar una solución a través de terapia.
Las características habituales son:
Texto redactado por:
María Jesús Meneses Delgado
Perenquén GPI
Enlaces consultados:
http://www.bbmundo.com/embarazo/1er-trimestre/embarazo-psicologico
Dichas mujeres pasan por los mismo estadios que en un embarazo real, incluso sin haber practica el sexo ni haber existido fecundación. Incluso al hacerse las pruebas de embarazo, da positivo debido al aumento de las hormonas del ciclo productivo en su cuerpo.Para poder comprobar si realmente es cierto, lo más recomendable es acudir al ginecólogo y que le haga un examen, en caso de que el embarazo sea psicológico, será derivada a un psicólogo que le ayuda a pasar por ello y encontrar una solución a través de terapia.
Las características habituales son:
- Son jóvenes, casadas o solteras que tienen miedo a quedar embarazadas
- Desean participar en el embarazo de otra mujer muy cercana a ellas, como su hermana o mejor amiga
- Tienen fuertes deseos de ser madres o desean complacer a su pareja y tener hijos
- Han pasado por diferentes tratamientos de fertilidad sin éxito
- Empiezan a tener síntomas de la menopausia
- Reciben presión por parte de su familia o pareja para quedar embarazadas
- Son adolescentes que iniciada su vida sexual, temen el rechazo o regaño por parte de su familia si llegaran a embarazarse
- Náuseas
- Vómito
- Crecimiento del vientre y los senos
- Producción de leche
- Desaparición de la menstruación
- Sensación de movimiento fetal
- Antojos
María Jesús Meneses Delgado
Perenquén GPI
Enlaces consultados:
http://www.bbmundo.com/embarazo/1er-trimestre/embarazo-psicologico
Los Miedos y las fobias infantiles
Normalmente entre los 9 y los 12 años el miedo a la oscuridad y a los seres imaginarios disminuye, y comienzan a tener temor por sucesos relacionados con el colegio (las calificaciones), con la aceptación social (integración en el grupo de iguales, aspecto físico) a la soledad, a la enfermedad y a la muerte. Por ello, podemos pensar que si este tipo de miedos persiste, se trata de un miedo desadaptativo.
Cuando los miedos son más severos, persistentes y alteran significativamente el funcionamiento del niño en su entorno familiar, escolar o social, podemos encontrarnos con trastornos que ya no formarían parte del ciclo evolutivo “normal” sino que deberían ser objeto de tratamiento especializado.
Para comenzar a superar el miedo a la oscuridad es muy importante el ambiente de su habitación, ya que debe ser lo más agradable posible. Así aumenta la probabilidad de que descanse de manera plácida y sin respuestas emocionales negativas. Entre ellas tenemos:
Los niños sienten seguridad en la rutina, les gusta la seguridad de lo habitual y es importante disponer de ciertos objetos con los que pueden contar (su mantita, su peluche), además de ciertas actividades (besar a todos antes de irse a dormir). Tanto los rituales como los detalles reconfortantes de seguridad les sirven para separarse de los seres queridos y pasar la noche en su habitación a solas.
Es importante que los padres no se rían ni se burlen de los hábitos del niño, pero tampoco que dichos hábitos sean interminables, es decir, se ha de limitar el número de juguetes que el niño se lleva a la cama por ejemplo. Algunos niños alargan esto demasiado, lo que comporta 15 minutos adicionales para conseguir que, por fin, se vayan a la cama. Si el niño se sale con la suya, será preciso aplicar consecuencias negativas: pérdida de privilegios al día siguiente o acostarse más temprano la próxima noche.
Unos hábitos nocturnos regulares conseguirán que el niño sepa que el momento de acostarse se acerca y que ha llegado el momento de parar. Se puede seguir esta guía para establecer una rutina nocturna:
Hay una serie de consejos muy útiles dirigido a los padres:
Cuando los miedos son más severos, persistentes y alteran significativamente el funcionamiento del niño en su entorno familiar, escolar o social, podemos encontrarnos con trastornos que ya no formarían parte del ciclo evolutivo “normal” sino que deberían ser objeto de tratamiento especializado.
Para comenzar a superar el miedo a la oscuridad es muy importante el ambiente de su habitación, ya que debe ser lo más agradable posible. Así aumenta la probabilidad de que descanse de manera plácida y sin respuestas emocionales negativas. Entre ellas tenemos:
- Luz: se retirarán estímulos externos como luminosidad para ir disminuyendo el grado de activación del niño. Si el niño no quiere que se le apague la luz, se irá reduciendo de manera progresiva la intensidad a través de un regulador eléctrico, también a través del grado de abertura de la puerta de la habitación para que le llegue la luz del pasillo o con un piloto de luz en una esquina de la habitación. Todas estas ayudas las iremos retirando.
- Ruido: los ruidos elevados o cambios bruscos interfieren en el sueño, pero tampoco es beneficioso que haya silencio absoluto. Que los niños oigan a sus padres de fondo por la casa les tranquiliza, al igual que los ruidos monótonos como la radio, un motor, una conversación etc.
- Condiciones climáticas: mucho calor en la habitación dificulta el sueño, por lo que debe estar bien ventilada y a una temperatura adecuada (entre 18 y 20 grados).
- Decoración: los colores claros facilitan el sueño.
Los niños sienten seguridad en la rutina, les gusta la seguridad de lo habitual y es importante disponer de ciertos objetos con los que pueden contar (su mantita, su peluche), además de ciertas actividades (besar a todos antes de irse a dormir). Tanto los rituales como los detalles reconfortantes de seguridad les sirven para separarse de los seres queridos y pasar la noche en su habitación a solas.
Es importante que los padres no se rían ni se burlen de los hábitos del niño, pero tampoco que dichos hábitos sean interminables, es decir, se ha de limitar el número de juguetes que el niño se lleva a la cama por ejemplo. Algunos niños alargan esto demasiado, lo que comporta 15 minutos adicionales para conseguir que, por fin, se vayan a la cama. Si el niño se sale con la suya, será preciso aplicar consecuencias negativas: pérdida de privilegios al día siguiente o acostarse más temprano la próxima noche.
Unos hábitos nocturnos regulares conseguirán que el niño sepa que el momento de acostarse se acerca y que ha llegado el momento de parar. Se puede seguir esta guía para establecer una rutina nocturna:
- Mantener al niño calmado: Los juegos de peleas o los juegos muy activos inmediatamente antes de irse a la cama, no preparan al niño para dormir. Media hora antes de acostarse, el niño debe encontrarse relajado para cuando llegue el momento. Más que una guerra de almohadas o un juego de pelota, serán unas costumbres sosegadas como resolver rompecabezas, colorear etc. Luego puede tomarse un vasito de leche, (nunca bebidas con gas o cafeína). Y en el baño realizar la higiene habitual (cepillar los dientes, orinar, ducharse, ponerse el pijama, etc.)
- Simplificar: Tener en cuenta el horario de la familia y las preferencias del niño, es decir, no comenzar con normas que después no se van a seguir. La rutina de acostarse debe proporcionar una sensación de seguridad cálida, un final del día confortable. Se discutirán por encima las incidencias del día que termina y se planearán cosas para el día siguiente. Preparar sus ropas para el día siguiente, junto a los libros, será de utilidad para niños más crecidos, como en nuestro caso.
- El niño debe saber cuándo empieza la rutina del momento de acostarse. Esto puede ser tan simple como decir “el momento de irse a la cama es el momento en que termina tal programa de televisión”. O se pueden utilizar señales visuales (dibujar un reloj con las manecillas señalando el momento de acostarse y colocarlo cerca del reloj real, así cuando coincidan las agujas, el niño sabe que es el momento de irse a la dormir)
- Hacerlo especial. Lo ideal sería que el momento de acostarse fuera cálido y acogedor. Tanto para los padres como para el niño es un momento de calor y de seguridad. A muchos niños les encanta escuchar una y otra vez el mismo cuento antes de irse a la cama. A otros les complace escuchar cuentos inventados, mientras que a otros les divierten las canciones infantiles.
- No hay que pensar que los niños algo mayores no necesitan estos hábitos. Incluso a los preadolescentes les encanta que les lean o bien les gusta utilizar estos momentos para charlar de algo importante. El momento de acostarse es una excelente oportunidad para los padres de acercarse a sus hijos. Algunos niños adquieren el hábito de leer, otros escriben su diario o planifican el día siguiente, otros hacen ejercicios de relajación.
- Se ha de ser flexible, pero también se ha de saber cómo terminar las costumbres rituales, de no ser así la rutina nocturna puede convertirse en algo cansado o interminable. Los padres no deben permitir evasivas por parte del niño, ni dejarse convencer.
- La gallina ciega: en este juego están los padres con el niño en una habitación con la luz encendida, para empezar es uno de los padres quien se venda los ojos y comienza a buscar al niño hasta que lo encuentra. Luego es el otro progenitor el que se venda los ojos. Una vez ya hayan jugado los padres, le toca al niño ponerse la venda, al principio los padres se dejan alcanzar en seguida, pero luego van aumentando el tiempo en el que el pequeño tarda en atraparles.
- Sorpresas en la oscuridad: los padres colocan un regalo envuelto en papel muy llamativo, dentro del dormitorio del niño que está a oscuras. En un principio el regalo lo colocan en un lugar de fácil acceso, y poco a poco se va dificultando la búsqueda. El niño tiene que encontrar el regalo con la luz apagada, tiene que cogerlo y abrirlo fuera de la habitación.
- Adivinanza de objetos: los padres se encuentran con el niño en la habitación a oscuras, los padres le van dando objetos al niño y éste tiene que adivinar de qué se trata a través del tacto, olor y gusto. En un principio los objetos son fáciles de identificar y luego se van complicando. Hay que alabar sus aciertos.
- Animales amigos: en este juego el niño se encuentra acostado en su cama con la luz apagada, sus padres están fuera. Éstos le van haciendo sonidos de animales que el pequeño debe adivinar, al principio son sonidos fáciles de identificar, luego se van complicando. No se deben utilizar sonidos de animales que atemoricen al niño. Poco a poco el tiempo entre un sonido y otro se va alargando.
- Sombras: todos los miembros de la familia se divierten en la habitación a oscuras con un solo punto de luz y realizando sombras en la pared con los dedos.
Hay una serie de consejos muy útiles dirigido a los padres:
- En el caso de que los padres valoren que su hijo tiene miedo y está muy asustado, no se debe menospreciar la situación, al contrario, se debe hablar con el niño, demostrarle cariño y comprensión e intentando identificar qué es lo que le produce miedo y hablando de ello.
- Es muy positivo que el niño se sienta escuchado sin sentirse avergonzado o regañado por parte de sus padres. Además debemos transmitirle seguridad y confianza, todo en un tono relajado.
- No debemos sobreprotegerle, sino alentarle a que se enfrente a sus temores de manera gradual, elogiando sus avances y sin presionarlo. Es decir, debemos fomentar su autoestima y autonomía.
- También podemos enseñarle a contrarrestar la ansiedad (escuchando música, con ejercicios de relajación, masajes etc.)
- Si el niño se muestra con muy temeroso durante la noche y llama a sus padres, éstos pueden acudir para tranquilizarle, pero siempre con la luz apagada, sólo podrán encenderla cuando el niño esté calmado.
- Los niños deben ver en los padres un modelo a seguir, por lo que éstos no deben comentarle sus angustias. Hay que tener en cuenta que el modelado, por parte de los padres, son los patrones que el niño interioriza (padres excesivamente preocupados pueden ser un mal modelo y aumentar la tensión).
- Una buena forma de quitarle hierro al asunto es utilizando el humor (mediante dibujos y bromas).
- No hay que ignorar el miedo del pequeño ni menospreciarlo, pero tampoco hay que reaccionar de manera exagerada.
- No hay que evitarle los objetos y hechos que teme, ya que con esto sólo conseguiremos que supere el miedo de manera momentánea, no definitiva.
- No debemos mentir al niño, sino explicarle las cosas de una forma sencilla y que pueda entender.
- No debemos forzar al niño a efectuar aquellas conductas que teme. Hay que trazar un plan de forma que podemos crear aproximaciones sucesivas. Por ejemplo, en nuestro caso del niño que teme a la oscuridad, no podemos pretender que lo supere inmediatamente por mucho que se lo razonemos. Hay que crear una gradación de situaciones (por ejemplo diferentes habitaciones con distintos grados de iluminación hasta llegar a la oscuridad total) para que el niño vaya progresando.
- Evitar siempre ridiculizar al niño por sus miedos, en especial, delante de sus compañeros. No reírse de él, no castigar ni sermonear. La atención debe estar dirigida a las posibles soluciones no a las consecuencias punitivas.
- Evitar el visionado de películas, juegos o actividades que comporten violencia, miedo o terror. Procurar que las personas de su entorno no lancen mensajes amenazadores.
- No se trata de aislar o sobreproteger al niño. Hasta cierto punto el niño debe ir integrando las diferentes emociones y el miedo forma parte natural de nuestra vida desde el inicio. No obstante, siempre será de gran ayuda que estas emociones estén reguladas por el consejo y el acompañamiento de los padres.
Texto redactado por:
María Jesús Meneses Delgado
Perenquén GPI
viernes, 1 de agosto de 2014
La Anorexia Nerviosa
Criterios para el diagnóstico de Anorexia nerviosa:
Diagnóstico diferencial:
Para hablar del diagnóstico diferencial, deberíamos tener en cuenta que no toda joven con pérdida de peso o amenorrea padece Anorexia, ni tampoco todas las personas que se preocupan por el peso y siguen una dieta estricta. Entre las jóvenes adolescentes existe un habitual descontento con el cuerpo y no por esto se debe llegar a la conclusión de que padecen Anorexia.
El diagnóstico requiere otros hallazgos positivos además de la pérdida de peso y dieta. Es decir, siempre que tengamos la sospecha de que una paciente sufre de Anorexia, pero no cumpla los criterios diagnósticos, se debe considerar la posibilidad de que esté ocultando la verdad o bien padezca otra enfermedad.
El diagnóstico diferencial es extenso, tanto desde una perspectiva médica como psiquiátrica:
En definitiva, lo normal es que la mayoría de las niñas y muchas de las adolescentes con Anorexia, no se ajusten completamente a los criterios del DSM-IV.
Primero porque es muy difícil aplicar los criterios de peso establecidos para la Anorexia, ya que calcular el peso teórico implica considerar una talla ya influida por la desnutrición. Además, en la mayoría de las jóvenes, el diagnóstico de Anorexia se hace antes de que presenten un cuadro florido, seguramente por la vigilancia social que tienen las menores, lo que permite un diagnóstico más precoz.
En la infancia, hay diferencias sustanciales en cuanto a las manifestaciones clínicas de la Anorexia. Dichas manifestaciones suelen ser menos evidentes, por ejemplo, puede haber menor pérdida de peso, ya que primero la restricción calórica disminuye o detiene el crecimiento pondoestatural. Además, a menor edad no puede establecerse si una adolescente temprana es todavía premenárquica o si ha desarrollado una amenorrea primaria.
Las niñas suelen deshidratarse con mayor facilidad que las adolescentes, esto es así porque no comprenden el concepto de las calorías y simplemente restringen toda ingesta, incluso evitando el agua. La gran parte de las adolescentes, en cambio, se encuentran bien hidratadas en el momento del diagnóstico, ya que ingieren agua y otras bebidas sin calorías, con el conocimiento de que esto no les traerá una ganancia de peso. Las adolescentes tienden a estar más emaciadas y bradicárdicas.
Es muy importante tener en cuenta que no debería haber una pérdida de peso establecida, y que la amenorrea no debe ser determinante, ya que algunas personas claramente afectadas se clasificarían como trastorno alimentario no especificado, siendo ésta una afección mucho menos peligrosa, con el riesgo de no recibir la intensidad de tratamiento requerida.
Tabla de IMC (índice de masa corporal) y los niveles de peso en la Anorexia:
- Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla (p. Ej., pérdida de peso que da lugar a un peso inferior al 85 % del esperable, o fracaso en conseguir el aumento de peso normal durante el período de crecimiento, dando como resultado un peso corporal inferior al 85 % del peso esperable).
- Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal.
- Alteración de la percepción del peso o la silueta corporales, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.
- En las mujeres pospuberales, presencia de amenorrea; por ejemplo, ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos. (Se considera que una mujer presenta amenorrea cuando sus menstruaciones aparecen únicamente con tratamientos hormonales, p. Ej., con la administración de estrógenos.).
- Tipo restrictivo: durante el episodio de anorexia nerviosa, el individuo no recurre regularmente a atracones o a purgas (por ejemplo provocación del vómito o uso excesivo de laxantes, diuréticos o enemas).
- Tipo compulsivo/purgativo: durante el episodio de anorexia nerviosa, el individuo recurre regularmente a atracones o purgas (por ejemplo provocación del vómito o uso excesivo de laxantes, diuréticos o enemas).
Diagnóstico diferencial:
Para hablar del diagnóstico diferencial, deberíamos tener en cuenta que no toda joven con pérdida de peso o amenorrea padece Anorexia, ni tampoco todas las personas que se preocupan por el peso y siguen una dieta estricta. Entre las jóvenes adolescentes existe un habitual descontento con el cuerpo y no por esto se debe llegar a la conclusión de que padecen Anorexia.
El diagnóstico requiere otros hallazgos positivos además de la pérdida de peso y dieta. Es decir, siempre que tengamos la sospecha de que una paciente sufre de Anorexia, pero no cumpla los criterios diagnósticos, se debe considerar la posibilidad de que esté ocultando la verdad o bien padezca otra enfermedad.
El diagnóstico diferencial es extenso, tanto desde una perspectiva médica como psiquiátrica:
En definitiva, lo normal es que la mayoría de las niñas y muchas de las adolescentes con Anorexia, no se ajusten completamente a los criterios del DSM-IV.
Primero porque es muy difícil aplicar los criterios de peso establecidos para la Anorexia, ya que calcular el peso teórico implica considerar una talla ya influida por la desnutrición. Además, en la mayoría de las jóvenes, el diagnóstico de Anorexia se hace antes de que presenten un cuadro florido, seguramente por la vigilancia social que tienen las menores, lo que permite un diagnóstico más precoz.
En la infancia, hay diferencias sustanciales en cuanto a las manifestaciones clínicas de la Anorexia. Dichas manifestaciones suelen ser menos evidentes, por ejemplo, puede haber menor pérdida de peso, ya que primero la restricción calórica disminuye o detiene el crecimiento pondoestatural. Además, a menor edad no puede establecerse si una adolescente temprana es todavía premenárquica o si ha desarrollado una amenorrea primaria.
Las niñas suelen deshidratarse con mayor facilidad que las adolescentes, esto es así porque no comprenden el concepto de las calorías y simplemente restringen toda ingesta, incluso evitando el agua. La gran parte de las adolescentes, en cambio, se encuentran bien hidratadas en el momento del diagnóstico, ya que ingieren agua y otras bebidas sin calorías, con el conocimiento de que esto no les traerá una ganancia de peso. Las adolescentes tienden a estar más emaciadas y bradicárdicas.
Es muy importante tener en cuenta que no debería haber una pérdida de peso establecida, y que la amenorrea no debe ser determinante, ya que algunas personas claramente afectadas se clasificarían como trastorno alimentario no especificado, siendo ésta una afección mucho menos peligrosa, con el riesgo de no recibir la intensidad de tratamiento requerida.
Tabla de IMC (índice de masa corporal) y los niveles de peso en la Anorexia:
IMC
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NIVEL DE PESO
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Menos de 17
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Severo infrapeso
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De 18 a 20
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Peso bajo
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De 20 a 25
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Peso normal
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De 25 a 30
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Sobrepeso
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De 30 a 40
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Moderadamente obeso
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De 40 en adelante
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Gran obeso
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Texto redactado por:
María Jesús Meneses Delgado
Perenquén GPI
Cuidado con las etiquetas que les ponemos a los niños
Cuando nuestros niños hacen algo mal o inapropiado, les etiquetamos (llorón, miedica, etc.) No queremos lastimarles, pero etiquetarlos de esa manera no les ayudará en absoluta a cambiar de actitud, al revés, se sentirán limitado y pensarán que nunca podrán cambiar.
Para ayudar a que mejoren su personalidad y evitar que se acomplejen, te recomendamos seguir los siguientes consejos:
- Busca oportunidades para mostrarles una buena imagen de ellos mismos: reconoce y alaba los pequeños cambios positivos que hacen, el cariño es más efectivo que las riñas. Así, por ejemplo, si tu hijo suele quejarse mucho, felicítale cuando pida algo sin quejarse.
- Dales oportunidades para el éxito: de este modo, se verán de otra manera y si lo consiguen, se motivarán. Y es que así, además, saben que tienen tu confianza y este hecho favorecerá el cambio.
- Intenta que te oigan cuando les alabes delante de otra persona: tu opinión marca profundamente el concepto que tienen de ellos mismos, por eso, les harás sentir menos inseguros y contribuirás a modificar su conducta.
- Dales ejemplo: eres su modelo, por lo tanto, no hay mejor forma de que se comporten correctamente que si ven que tú lo haces.
- Recuérdales las cosas que han hecho bien anteriormente: si ven que han sido capaces de hacer algo que no solían conseguir, se sentirán bien. Hasta puedes escribirles sus logros en un libro y leérselos de vez en cuando.
- Cuando actúen según una vieja etiqueta, expresa tus sentimientos y expectativas: es bueno que entiendan que no se han comportado como es debido, pero también hay que ofrecerles soluciones. En todo caso, antes que repetirles de forma reiterada qué es lo que han hecho mal, es mejor explicarles que nos sentimos mal y cuál hubiera sido el comportamiento que esperábamos.
¿Y en el cole? A veces es en la escuela donde otros niños les etiquetan, que hacemos?:
- No le des mayor importancia: si no le invitan, por ejemplo, a un cumpleaños, hazle ver que ya le invitarán a otro y que puede hacer otras cosas divertidas.
- Deja que decida: tu hijo sabe cuándo otro niño no se está comportando de forma correcta con él sólo por un momento o si lo es siempre y le está acosando. Los mismos niños culpan a los que los tratan mal, se dan cuenta y, finalmente, no permiten que lo hagan.
- No le consueles diciéndole que es el mejor: si ve que no le aceptan por cosas innatas, pensará que no puede cambiar y que nunca lo superará. En cambio, sí intentará cambiar algo que no le sale bien si le ayudas.
- Valora la situación con perspectiva y ten en cuenta que no siempre le han discriminado: antes de hablar con tu hijo, y por muy enfado que te pueda causar la situación, debes tomar perspectiva y calmarte. Si estás enfadado, al final conseguirás más exponer tus sentimientos de rechazo que en enseñarle realmente como manejar la situación.
- Sé proactivo: antes de que aparezca un mal entendido, evítalo. Anticípate y evita que puedan decir algo ofensivo. Para ello, si es necesario, puedes hablar con los profesores de tu hijo, sus compañeros y con los padres de éstos.
- Dale explicaciones que se adapten a su edad: para que entienda mejor las situaciones y no se desconcierte.
- Crea vuestra propia forma de divertiros: los niños necesitan darse cuenta de que para tener relaciones de amistad sólidas no es necesario actuar o verse como los demás. No han de sentirse fracasados si no encajan en la cultura mayoritaria en su escuela. Deben saber que pueden buscar otros amigos y actividades en las que se lo pasen bien.
- Consulta con el médico si crees que la situación afecta a su salud mental: si detectas que ya no disfruta de las cosas que le gustan, come demasiado o no come, se aísla socialmente, que quieren dormir contigo, que se queja de dolor de tripa, etc. consulta con un profesional.
Texto redactado por:
María Jesús Meneses Delgado
Perenquén GPI
Perenquén GPI
Enlaces consultados:
http://faros.hsjdbcn.org/es/articulo/poner-etiquetas-ninos-no-solucion-cambien-actitud
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